The Loyalty of Ladies in waiting | La Lealtad de Las Meninas

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The Loyalty of Ladies in waiting | La Lealtad de Las Meninas

“The strength of a family, like the strength of an army, lies in its loyalty to each other.” Mario Puzo.

Loyalty and family: two concepts that are hard to separate. Is there any value more intimate and connected to our deepest emotions than that of family loyalty?

 

We could think about, for example, one of the most famous paintings in the history of art that precisely portrays one of the most famous families and its strong bond of loyalty: “Las Meninas”.

 

“Las Meninas” is one of the most famous and important works in history, although it has not always been known by the same name. It was previously known as “Retrato de la señora emperatriz con sus damas y una enana” (“Portrait of the Empress with her ladies in waiting and a dwarf”), “La familia del Señor rey Felipe Quarto(“The Family of King Philip the Fourth”) or even simply “La familia” (“The Family”).

 

The work of art, painted in 1656 by the Sevillian artist Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, shows the core of the Royal Family: the infant Margarita María Teresa. She is attended by her ladies in waiting; her ‘meninas’ who were young maidens from noble families responsible for taking care of her, as well as one of her favourite dwarves, Maribárbola.

 

The figure of Maribárbola, together with the image of the painter himself, creates a great contrast in the scene: these are two ‘foreign’ actors who come to symbolise an equilibrium within the painting and bestow a kind of reality from beyond the scene that plays out the stage.

 

The inclusion of the dwarf, Maribárbola, and of Velázquez himself is no coincidence; both reflect the external loyalty of the family and appear to be part of a familiar atmosphere, one that goes beyond that of a fleeting moment. They have almost the same impact in terms of proximity and influence as that of the family themselves, united by subtle threads of devotion and affection, in the same way as a personal assistant lending their support to a family. The painting is a representation of a reality that, like a set of gears, shows the bonds between the figures that it depicts: bonds of loyalty between the Royal Family, the Infant, King Philip IV and Mariana of Austria and their most loyal servants.

 

Loyalty, therefore, is a connection between affection, duty and responsibility and results in the collaboration and symbiosis of those who fuel its development thanks to empathy. It is the root of a profession that nowadays has become highly recognised: the personal assistant. In the painting, the quintessential mission of the personal assistant is demonstrated: to go above and beyond the necessities of the people that they work for.

 

Were ‘las meninas’ the first personal assistants in history? Perhaps it was normal for the Royal Family to have people to support them, to always be aware of even their most simple needs, but with the passing of time, the task became a luxury only within reach of a lucky few. This has a strong connection, which unites the mission of ‘Las Meninas’ of the past with the modern day personal assistant: Loyalty, trust and empathy with the people they are dedicated to helping, a link that permeates emotional bonds and means that the job is an attractive challenge to accomplish, this being the leitmotif of the professionals working in the Alberta La Grup team.

 

Editorial by Alberta La Grup | Copyright 2017.

La Fuerza de la familia, como la fuerza de un ejército está en la lealtad del uno al otro”. Mario Puzo.

 

La lealtad y la familia, dos conceptos difíciles de desligar. ¿Existe algún valor más íntimo y unido a nuestras más profundas emociones que el de la lealtad en la familia? 

 

Pensemos, por ejemplo, en uno de los cuadros más famosos de la historia del arte que, precisamente retrata a una de las familias más célebres a las que unía un profundo lazo de lealtad: “Las Meninas”.

 

“Las Meninas” es uno de los cuadros más famosos e importantes de la historia de la pintura que no siempre ha sido conocido por el mismo nombre, desde ser el “Retrato de la señora emperatriz con sus damas y una enana” a denominarse “La familia del Señor rey Phelipe Quarto” o incluso simplemente “La familia”.

 

En el lienzo que pintó en 1656 el artista hispalense Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, aparece el corazón de la familia real, la infanta Margarita María Teresa, que es atendida por su corte de damas, sus meninas o jóvenes doncellas procedentes de las familias de la nobleza, encargadas de su cuidado, y por una de sus enanas favoritas, Maribárbola.

 

Esa figura de Maribárbola crea un gran contraste en la escena conjuntamente con la imagen del propio autor: se trata de dos actores ajenos que simbolizan, sin embargo, el equilibrio de la obra y le otorgan realidad más allá de la apariencia como escena propia de las tablas de un teatro.

 

La inclusión de la enana Maribárbola y de Velázquez no es casual para el artista; ambos reflejan la lealtad externa a la familia y aparecen envueltos en la atmósfera habitual, que más allá de la fugacidad del momento concreto. Tienen casi el mismo impacto por proximidad e influencia, que el de la propia familia unida por sutiles hilos de devoción y afecto; como en el caso de un asistente personal y la familia a la que le presta su soporte. La obra es una representación de la realidad que, en un juego de ejes, diseña un juego de lazos entre las figuras que representa, de lazos de lealtad entre los integrantes de la Familia Real, la infanta y los Reyes Felipe IV y Mariana de Austria y sus más fieles servidores.

 

La lealtad es, pues, un nexo que une sentimientos de afecto, de deber y de responsabilidad y que consigue que la colaboración y simbiosis de quienes la ejercitan potencie su desarrollo gracias a la empatía. Es el germen de una profesión que en nuestros días ha alcanzado un alto grado de reconocimiento, el asistente personal y en la obra aparece la quintaesencia de su misión: estar más allá de las necesidades de las personas para las que trabaja.

 

La dama de compañía era la asistente personal de una reina, princesa o alguna otra dama de la familia real. Con frecuencia se trataba de mujeres de noble nacimiento pero de un rango inferior al de la persona a la que asistían. No se le consideraba una doméstica y su estatus fue variando según la época y país.

 

¿Son y fueron las meninas las primeras asistentes personales de la historia?. Quizás para la familia real era habitual tener personas en las que apoyarse, que se mantuviesen atentas a sus más simples necesidades, pero el paso del tiempo, convirtió esta tarea en un lujo sólo al alcance de unos pocos, con un firme vínculo que une la misión de Las Meninas de entonces y del asistente personal de hoy en día: la lealtad, confianza y empatía con las personas a las que se dedican, vínculo que permeabiliza los lazos emocionales y que consigue que su trabajo sea un reto tan atractivo de cumplir, que es el leitmotiv de los profesionales que integran el equipo de Alberta La Grup.

 

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